El contrabando explota a los grupos vulnerables

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La mujer camina por uno de los pasos secundarios usados por el contrabando, Quebrada Seca. Para la Aduana fue raro que esté en una zona muy apartada, ella venía de Ecuador a Perú. “La sospecha fue que ya había entregado el contrabando y sin evidencia no hay delito”, dijo la autoridad. (Christian Vásconez / Expreso)
La mujer camina por uno de los pasos secundarios usados por el contrabando, Quebrada Seca. Para la Aduana fue raro que esté en una zona muy apartada, ella venía de Ecuador a Perú. “La sospecha fue que ya había entregado el contrabando y sin evidencia no hay delito”, dijo la autoridad. (Christian Vásconez / Expreso)

Las mujeres, niños y personas de la tercera edad son utilizados para pasar mercancía sin pagar impuestos en las fronteras. Lo hacen en pequeñas cantidades, por eso la modalidad es denominada contrabando de hormiga. Así lo indicó a Diario EXPRESO Milton Solórzano, director distrital del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador, en Huaquillas.

Explicó que suelen pasar con unas 6 camisetas y 6 pares de medias. Se sabe que es contrabando porque la misma persona va de 30 a 40 veces en un día. “La modalidad es acopiar de manera paulatina poca cantidad de mercancía en bodegas pasando los controles aduaneros del destacamento de Chacras”, indicó.

La estrategia es pasar en las cantidades permitidas para los viajeros, así pasan como parte del equipaje.

“Por lo general hay roces entre ellos y los vigilantes aduaneros, porque ya se los conoce. Se ven mujeres con niños en los brazos y ancianos. Son grupos vulnerables utilizados por la mafia”.

Aunque las investigaciones de las autoridades todavía no revelan cuánto ganan por pasar la mercancía. En el sondeo periodístico se pudo conocer que por $ 20 llevan un pequeño paquete al otro lado.

En el recorrido que se hizo por Aguas Verdes (Perú), el equipo de EXPRESO vio a personas de la tercera edad que se ubican fuera de los almacenes y se ofrecen a pasar la mercancía, cobran la mitad de lo que se cancelaría por el impuesto.

Estas personas también usan los caminos secundarios, como el de los carros de “Rápido y Furiosos”, una modalidad relatada por EXPRESO el domingo pasado. El riesgo para el cliente es que otros grupos roben el paquete y de ello nadie se hace responsable, ya que se están utilizando pasos no autorizados.

Un exasistente de bus interprovincial, que ahora trabaja como taxista, contó a EXPRESO cómo ayudaba en el contrabando hormiga. “En el bus escondía la mercancía y si veía que había control por celular avisaba al contacto. Al mes me ganaba $ 3.000 hasta que un día se me durmió el diablo y fui capturado. El bus fue incautado y fui despedido de la cooperativa de transporte. Ahora como taxista me gano un sueldo básico, pero aprendí que es mejor ganar el dinero honradamente”, relató el chofer, quien prefirió no revelar su nombre y pidió que tampoco se use un seudónimo, porque cuando se retiran les perdonan la vida solo si no dan información de las estrategias del contrabando.

La experiencia es un ejemplo de que los contrabandistas tienen enroladas a muchas personas. Pero Solórzano resaltó que toca tomar con pinzas al momento de tratar de saber cuántas personas de las que viven en la frontera se dedican al contrabando. Sin embargo, piensa que desde la escuela se debe enseñar la importancia de pagar impuestos, los beneficios y cómo hacerlo.

La intervención del Gobierno en este tema debe ser urgente, en la frontera norte (Carchi – Ipiales) la utilización de niños se hace para llevar los paquetes de un camión a otro por cinco dólares.

Hernán Solís, director de la Unidad # 2 de la vigilancia de Aduana, indicó que luchan a diario con el contrabando hormiga y son agredidos por la población, cuando aprehenden la mercancía, por ejemplo, a una mujer embarazada.

“Pero la guerra contra el contrabando está declarada. El fisco pierde al año $ 2.000 millones, así pierde el país y la población”, dijo Solórzano.

Incautan el doble que en el 2016

El trabajo y las aprehensiones se han duplicado, de enero a septiembre, de este año, el monto de mercancía detenida suma 33 millones de dólares, según el Servicio Nacional de Aduana de Ecuador (Senae). La mercancía que más intentan pasar por Esmeraldas y Tulcán sin pagar impuestos son los cigarrillos, textiles, perecibles, tecnología y licores. Mientras que por Loja y Huaquillas son textiles y perecibles, como arroz, cebolla, limón, uva, durazno, sandía, etc.

 

Fuente: Diario Expreso