La lucha imposible frente al contrabando

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Tres vigilantes de Aduana revisan camisetas sin etiquetas y sin documento. (Christian Vásconez / Expreso)
Tres vigilantes de Aduana revisan camisetas sin etiquetas y sin documento. (Christian Vásconez / Expreso)

La lucha dista mucho de ser de igual a igual. En la frontera del sur una persecución de los vigilantes de la Aduana, el ejército y la policía a los contrabandistas es al estilo de la película de Rápidos y Furiosos.

Pero las autoridades tienen un límite, sus carros desarrollan una velocidad de hasta 150 kilómetros por hora y la mafia tunea sus vehículos para poder viajar a más de 160 kilómetros por hora y por caminos secundarios. Así les dejan el ‘polvo’ algunas veces; en otras, por estrategias, que no es de la velocidad de los carros, la Aduana ha logrado importantes incautaciones en esta modalidad, que por las carreras ellos le dan el nombre de la película de Hollywood, donde el personaje Toretto pasa el contrabando a alta velocidad.

Entre mayo y septiembre de este año las aprehensiones en Huaquillas suman más de $ 6 millones. Los cinco principales productos del contrabando en la frontera sur son textiles, frutas y comestibles, electrónica y sus partes, licores y calzado.

Los grupos ilegales también cuentan con alta tecnología y el apoyo de ciertos pobladores, que por $ 5 tiran piedras a los carros de la Aduana y hasta los queman para impedir la incautación de un transporte que lleva el contrabando, según el mayor Hernán Solís, director de la Unidad número 2 de Vigilancia Aduanera, del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae).

La Aduana está consciente que hay logros, han duplicado las aprehensiones, pero no es suficiente. Porque todavía el contrabando al año hace perder a Ecuador 200.000 plazas de trabajo y $ 2.000 millones al fisco, según el presidente Lenín Moreno y el director de Senae, Mauro Andino. Por ello la solución planteada por el Gobierno es cobrar $ 0,10 a todos los productos importados, para poder luchar contra el contrabando y la defraudación aduanera.

Vía secundaria. La quebrada seca, una de las vías del contrabando.
Vía secundaria. La quebrada seca, una de las vías del contrabando.

Para ver la lucha en contra del contrabando y palpar lo que falta para reducir más el ingreso de productos sin pagar impuestos, Diario EXPRESO viaja a la frontera sur.

La falencia se nota desde el lugar donde duerme el personal, que está muy lejos de ser cómodo. Es una casa de una sola área para camas de una plaza, con toldos. La única ventilación es la que entra por las ventanas, en un clima de más de 34 grados centígrados. Pero nadie ‘tira la toalla’. El deber llama, hay pistas de que un camión circula por las vías secundarias y se debe salir a su encuentro. Tres camionetas aplastan el acelerador a 120 kilómetros por hora. Cada una toma uno de los caminos del laberinto que forman las vías secundarias del contrabando.

Es miércoles, el sol está en el cénit y EXPRESO sigue de cerca el operativo. El calor es intenso, da la sensación de que derrite la piel, el aire acondicionado del carro no abastece, pero es lo de menos para los vigilantes de la Aduana. Los asientos de la camioneta han perdido su acolchonamiento y ello sumado a la velocidad en caminos no pavimentados maltrata a los músculos. Pero la misión es ubicar al camión y así lo hacen. El transporte está vacío y el chofer solo dice que va a una hacienda.

Sin embargo, dicha respuesta no convence. El mayor Solís explica que son señuelos. Los contrabandistas suelen enviar varios camiones vacíos, para agotar al personal, hasta que en el momento preciso pasan el camión lleno, por eso los equipos quedan en alerta.

En la frontera sur las autoridades deben cuidar 700 kilómetros de vías de primera, además hay una red vial de segundo orden, se han identificado 14 pasos por donde pueden pasar carros, pero cada día la mafia abre un camino nuevo. Entre las fronteras del norte y del sur la Aduana estima que hay 55.000 kilómetros de la red vial fronteriza de segundo orden.

Junto a los operativos se han tomado otras medidas, por ejemplo para los textiles, las etiquetas; para los licores, el incremento de impuestos (2012), etiquetas fiscales de Senae ( 2016) y la llamada Simar (2017). Los textiles y los licores son deseados por la mafia por su precio. Una blusa que en Guayaquil se la oferta en $ 12, en Aguas Verdes cuesta $ 3.

El whisky en Ecuador cuesta dos veces más que en Perú, pese a que los dos países tienen el acuerdo con la Unión Europea y pueden abaratar más los precios por la cantidad que importan. Pero en Ecuador los grados de alcohol están gravados y eso encarece el producto. Así en Guayaquil una botella de Johnnie Rojo cuesta $ 25, en Aguas Verdes $ 11.

Así el contrabando tiene poder, carros de primera, alta tecnología y mueve tanto dinero que hasta arregla los caminos secundarios para facilitar las carreras por ingresar el contrabando a Ecuador.

Puente. Llevan la mercancía desde Aguas Verdes (Perú) hasta Huaquillas (Ecuador) y de allí por caminos secundarios a Guayaquil. Muchos choferes hacen el cambio de llantas de su carro en Perú, así no pagan impuestos.
Puente. Llevan la mercancía desde Aguas Verdes (Perú) hasta Huaquillas (Ecuador) y de allí por caminos secundarios a Guayaquil. Muchos choferes hacen el cambio de llantas de su carro en Perú, así no pagan impuestos.

Un conductor a 150 kilómetros por hora

Verlo manejar sorprendería al mismo personaje de Toretto, quien actúa con la velocidad y las carreras para la película de Rápidos y Furiosos. Pero para este ecuatoriano es la vida real, por eso suele encomendarse a Dios en cada carrera a 150 kilómetros por hora que hace para impedir el ingreso de contrabando al país. Prefiere no revelar su nombre, por protección; pero relata que aprendió a los 11 años a manejar tráilers, él y otro vigilante de Aduana son los mejores al volante. Son capaces de hacer carrera hasta con cabezales de tráilers. Él pide que se reemplacen los carros de la Aduana y que también sean tuneados.