Clásicos y fiesta en el ‘Rock And Shout’

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La tarde se abrió a las 17:00 con la banda ecuatoriana Da Pawn, El vocalista Mauro Samaniego junto a su agrupación se subieron al escenario para interpretar algunos de sus principales temas.

Para Samaniego, abrir a Aerosmith e Incubus significó algo especial porque es seguidor de ambas bandas desde su adolescencia, según explicó luego del concierto.

Después vino el pop rock de Anima Inside, otra de las opciones nacionales que ofrecieron sus mejores temas sobre el escenario.

En un muy buen español, el vocalista se dirigió al público. «Gracias Quito, es nuestra primera vez acá y estamos muy emocionados».

Entre su repertorio interpretaron ‘Different Colors’ y ‘Shut Up and Dance’, éxitos de la banda ovacionada por una gran fanaticada ‘millenial’.

Su carismático vocalista Nicholas Petrica se mostró muy emocionado y encendió la fiesta en el Atahualpa, más que nada en la localidad Black Box, que hasta pasadas las 19:00 era la que más gente contenía.

Incubus llego con la fuerza roquera que el público estaba esperando, su vocalista Brandon Boiyd deleitó a una gran fanaticada que cantó sus esperados éxitos y una que otra canción poco conocida.

Durante una hora, temas como Wish you were here, Pardon me, Drive, Warning, entre otras.

La impecable voz de Boiyd llegó a las notas más altas como en los tiempos en que la banca se dio a conocer.

El resto de sus compañeros se entregó por completo a un listado de canciones en su mayoría movido y colmado de loops y efectos de guitarra.

La banda se despidió entre la ovación de un público que se entregó a los sonidos de Incubus y que quedó a la espera de la banda principal, Aerosmith para el cierre de la velada.

A las 10:10 en punto se apagaron las luces para recibir a ‘Los chicos malos de Boston’.

La fuerza de Steven Tyler y compañía se sintió en cada rincón del escenario que se prendió en un espectacular juego de luces robóticas y pantallas LED.

Los movimientos del líder de la banda más los solos de Joe Perry llenaron la tarima de clásicos como Rag Doll, Crying, Livin’ on the Edge, entre otros temas que durante más de 40 años han dado la vuelta al mundo.

¿Cómo están mis panas? exclamó Tyler ante un público que esperó su regreso durante casi seis años y que ahora se despide de la banda bostoniana.

La voz de Tyler no ha sufrido el pago de los años y aunque ya todos han sobrepasado las seis décadas su música suena joven que nunca.