Poca demanda y carga tributaria frenan industria automotriz

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Las cifras generan confusión, según los representantes del sector automotriz. Para ellos, que las ventas se hayan incrementado en el primer trimestre del año es positivo, pero no satisfactorio. Según explicaron, el número solo indica un alza si se compara con el mismo periodo de 2016. Es decir, con el peor saldo de la industria en más de una década. Si el primer trimestre de 2017 se mira con años previos, en cambio hay una caída considerable.

En cifras, de enero a marzo de 2017 se vendieron 19.418 vehículos. El año previo fueron 12.379. Pero en 2015 las ventas en esos tres meses llegaron a 25.574 autos.

Datos de la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade) indican que en lo que va del año hay una caída de casi el 30 % de las ventas históricas. Genaro Baldeón, presidente ejecutivo del gremio, explicó  que el mercado actual solo es comparable con 2004.

Este año, según reflejan las proyecciones de la asociación, se venderán cerca de 73.000 unidades, entre ensambladas en el Ecuador e importadas. Casi la mitad de los 139.000 automotores comercializados en 2011.

Baldeón señala que es notable la reducción de personal en las empresas automotrices. No es lo mismo atender 139.000 ventas que 73.000, señala.

David Molina, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae), está de acuerdo con Baldeón. Él explicó que los recortes de empleo llegaron a más de 5.000 personas solo en el año que pasó.

Molina destaca las cifras de las ensambladoras. En 2016 se produjeron 29.064 unidades dentro del Ecuador, esto es 50.000 automotores menos que en 2012. La industria local tiene, entonces, una subutilización de su capacidad instalada.

Las compras dentro del país no son el único problema. Ecuador pasó de ser un exportador pequeño a un vendedor casi nulo en los últimos cinco años. En 2012, como ejemplo, se exportaron 23.386 unidades a países como Colombia y Venezuela. Para 2016, las ventas al exterior no superaron las 742 unidades (22.644 vehículos nacionales menos).

Molina y Baldeón aseguran que hay dos problemas: la poca demanda y la carga tributaria. Sobre el primero, la asociación desarrolla ferias para llamar la atención del consumidor. En el segundo punto, cuentan, necesitan la ayuda del Gobierno.

Cifras de la Asociación indican que la carga impositiva para un auto importado es alta. Para un auto de entre 30.000 y 40.000 dólares, por ejemplo, la participación tributaria es del 48 %. Si el auto cuesta 70.000 dólares, la carga de impuestos supera el 62 %.

El sector local también tiene una factura alta por impuestos. Las piezas y partes que se importan para ensamblar vehículos en el país tienen una carga impositiva del 15 %.

Expreso