Más gasto apalancado con deuda ‘infla’ la economía

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El Gobierno nacional anunció que el país logró superar la recesión. Expertos económicos dicen que esa recuperación no es sinónimo de fortalecimiento.
El Gobierno nacional anunció que el país logró superar la recesión. Expertos económicos dicen que esa recuperación no es sinónimo de fortalecimiento.

Después de cinco trimestres de crecimiento negativo, el Gobierno consiguió revertir la tan cuestionada tendencia: de octubre a diciembre del año pasado, el Producto Interno Bruto (PIB) cerró en 1,5 % positivo. Esta noticia, que saca al país de una etapa recesiva, mantiene contentas a las autoridades de la gestión pública. No obstante, no satisface a algunos analistas. Para ellos, esta recuperación no significa un fortalecimiento de la economía.

A falta de detalles de cifras y mayor información oficial, algunos expertos económicos como Félix Casares intentan explicar lo que, a su criterio, pasa en la economía. “Es como cuando una persona va al gimnasio y toma esteroides. Esta se hincha, pero eso no significa que sea fuerte”. En la economía pasa lo mismo, dice. Su nueva apariencia está dada por el alto gasto público que el Gobierno ha venido inyectando en el mercado en los últimos meses, recursos que en mayor medida han estado apalancados con endeudamiento. Según el Banco Central del Ecuador (BCE), en el cuarto trimestre del año pasado el gasto de capital e inversión alcanzó los $ 3.450 millones, $ 1.192 millones más que igual lapso del 2015.

Para Casares, eso es lo que explicaría una subida drástica y rápida del PIB en el último trimestre del 2016 que, con cierto atraso, fue divulgado este sábado por el propio presidente de la República, Rafael Correa, y la gerente del BCE, Madeleine Abarca. Esta última no dio muchos detalles sobre las razones de esta recuperación, pero se limitó a atribuirla a una recuperación del sector de refinación y otros indicadores de la economía.

Casares reconoce esas señales de restauración económica. Cita el paulatino mejoramiento que tienen las exportaciones, las recaudaciones, los depósitos y los créditos bancarios, pero cree que eso no es suficiente para justificar este gran salto. “Hemos pasado de la etapa del valle a una etapa no solo de recuperación sino de expansión. En esto mucho tiene que ver el gasto, fruto del endeudamiento excesivo de este Gobierno”. Una real recuperación, dice, hubiese blindado el mercado laboral, que en un año sumó a 500.000 personas en el subempleo.

Correa y Abarca no dieron la cifra del decrecimiento anual que habría registrado Ecuador en el 2016, pero tras los datos oficiales los expertos lo calculan en -1,6 %. No obstante, con resultados vistos desde otra óptica, el actual Gobierno insiste en apuntarse logros: el de haber superado la recesión y el de haber cumplido lo prometido: dejar una economía estabilizada y en recuperación.

Fausto Ortiz, exministro de Finanzas, coincide con Casares al creer que esta fórmula de gasto y endeudamiento (hasta el momento de unos $ 45.000 millones entre deuda, pasivos y preventa petrolera) no es sostenible con el tiempo. Pero difieren a la hora de hablar del riesgo de volver a un periodo recesivo. Casares cree que la recuperación seguirá siendo lenta y que solo un nuevo shock externo, como el de 2015, arrojaría a Ecuador a un nuevo decrecimiento. Para Ortiz, en cambio, eso dependerá de las políticas del próximo régimen. “Hay que chequear si el nuevo Gobierno va a poder seguir incrementando la actividad económica a través del gasto en obra pública, lo cual es poco probable porque no hay financiamiento externo”. De lograrlo, tendría que pagar tasas superiores a un 10 % o recurrir nuevamente al Banco Central. Otra salida, la más probable, es que se ajuste la economía.

 

Fuente: Diario Expreso