Con final o no, la pelea está en el Astillero

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Barcelona y Emelec juegan con el calendario en la mano. Salidas a la altura y Clásicos, determinarán el futuro de ambos clubes.

¿Como en el 2012, o como en el 2014? ¿Qué desenlace tendrá este campeonato? Lo cierto es que como en los años mencionados, Barcelona y Emelec protagonizarán la pelea por la corona del torneo nacional. Los azules quieren forzar un final, como los toreros hace dos temporadas, pero los amarillos quieren proclamarse vencedores sin una, como hace cuatro.

Faltan nueve fechas para que culmine la segunda etapa, para Barcelona 11 y Emelec 10, por los duelos pendientes. El Ídolo del Astillero cierra el semestre en casa contra un probablemente descendido -en ese momento- Aucas, mientras que los azules lo definen con Delfín -en la pelea por la categoría- en Manta.

Pero previo al cierre, Barcelona tendrá duelos complicados en la altura de la capital, un terreno difícil para el Ídolo. Medirá a Liga de Quito en Casa Blanca, a Universidad Católica y a El Nacional en el Atahualpa, rivales a los que no le pudo quitar puntos en su visita en la primera etapa. Perdió siempre.

Por su lado, el tricampeón también debe ir a la Sierra. Primero visitará a El Nacional en el ‘Coloso del Batán’ y después contra el Deportivo Cuenca. Los eléctricos ya saben lo que es ganar en la casa de los ‘morlacos’, pero los ‘puros criollos’ no han caído con Emelec en todo el año. De tres partidos -nueve puntos en juego-, los militares embolsaron siete.

Como en 2012, los Clásicos serán determinantes. Es la oportunidad ideal para afectar directamente al eterno rival de barrio. Divididos en dos partes.

El primero, que será el próximo miércoles 26 de octubre en el estadio George Capwell. De ganar el local puede significar un golpe duro para los toreros, para acortar distancias; o un desastre, por caer con Barcelona en su estadio reinaugurado y permitirle distanciarse.

El otro en la penúltima fecha, los del Astillero volverán a medirse esta vez en el Monumental. En esas instancias, y si Barcelona saca una diferencia considerable de puntos, podría pensar en dar la vuelta, pero de mantenerse a una distancia discreta, una victoria azul puede ser un envión anímico en la recta final.

Fuente: Diario Expreso