Jorge Barraza: ‘Era para goleada histórica’

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Ecuador venció 3-0 a Chile en el estadio Olímpico Atahualpa por las Eliminatorias a Rusia 2018. Carlos Granja

El 3-0 miente; en volumen de juego fue seis, siete a cero. Ecuador aplastó a Chile y afianzó sus pretensiones mundialistas. Con fútbol, con goles y con nítida superioridad sobre el actual bicampeón de América. Que es rival directo, directísimo en la carrera hacia Rusia. Ecuador lo apaleó y lo dejó 5 puntos abajo, aturdido y con saldo negativo de goles, porque este no será un tema menor en la línea de meta: viendo la paridad en el lote de arriba, la diferencia de gol podría resultar fundamental; Ecuador quedó con +4.

“El bicampeón es un desastre”, tituló en portada La Tercera, el diario de mayor tirada en Chile. Así lo hizo ver Ecuador con una actuación sólida, redonda, contundente, que recupera todas las sensaciones positivas y felices de las primeras cuatro fechas de esta Eliminatoria. En el minuto 35, con el marcador 2-0 arriba y tras una sucesión de toques lucidos, mucha gente que antes del partido pedía la cabeza de Gustavo Quinteros, arremetió con un sonoro “Oleee… Ole…” El mismo “Ole…” conque despidieron al equipo al final, segundos después que Christian Noboa estrellara un balón en el travesaño en una de las tantas ocasiones no concretadas, un poco por displicencia y otro poco por estar ya conformes con el 3-0. Son las ocasiones que uno dilapida cuando ya el partido se está ganando por paliza.

Tarde esplendorosa de Antonio Valencia, enchufadísimo y con todas las luces encendidas. Lo mostró al minuto 7 cuando robó la primera pelota en ataque (primera de varias), a Eugenio Mena, que anoche seguro tuvo pesadillas con el jugador del Manchester United. Ahí Antonio robó y la pasó a Enner, que no pudo conectar. Pero a los 18 se invirtió la ecuación: centro desde la izquierda de Enner, Felipao que no alcanza la pelota pero arrastra tres defensas y la bola le cae madura a Antonio, que, solitario, la para, acomoda y saca un disparo perfecto, rasante, preciosamente esquinado. Golazo y 1-0.

Luego fabricó el segundo desbordando al atribulado Eugenio Mena, mandando un centro delicioso, suave; pifió Felipao y Ramírez, que venía como un tren desde atrás, sacó otra bomba tierra-tierra que se transformó en 2-0. Por último, de otro centro-shot de Antonio Valencia que se iba desviado, Felipao corrigió la trayectoria y marcó el tercero y último. Este es el Valencia que necesita Ecuador. Una actuación entre las mejores de su largo historial seleccionado.

Por otro lado, que Chile no estuviera enterado de las subidas, desbordes y centros del número 16 es imperdonable tácticamente. Hasta una anciana desprevenida sabe que sus arremetidas por derecha pueden ser letales para cualquiera si le dan facilidades.

No estuvo solo, Antonio Valencia. Noboa fue el habitual mariscal de campo. La dupla Mina-Caicedo cumplió con eficiencia y merece que se le prorrogue la confianza para los próximos encuentros. Alexander Domínguez venía mal y Dreer justificó el reemplazo. Estuvo seguro, atento, y tapó un mano a mano a Alexis Sánchez que terminó de afirmar su buena imagen. Otro que se ganó la confianza con amplitud fue el lateral Christian Ramírez, no sólo por el gol, sino porque no le pesó la camiseta ni el ambiente, pareció un veterano jugador de selección. Tiene lo más importante que requiere el puesto de lateral: marca. Anticipa, es veloz y no arriesga. La única vez que entrevió la oportunidad de subir, clavó un golazo. Debe seguir.

Orejuela hizo muy buen partido y en el segundo tiempo, ya totalmente confiado, comenzó a lucir, a dar pases con intenciones ofensivas, a erigirse en conductor también, como excelente complemento de Noboa. Muy buena aparición que relega a Gruezo sin la menor duda. Todos los cambios surtieron efecto beneficioso y constituyen una renovación sobre la marcha. Está claro que no era un problema de entrenador sino de bajos rendimientos individuales. Levantaron los referentes y reapareció el equipo. Quinteros no daba buenas indicaciones al principio, malas después y otra vez buenas ahora.

Enner alternó dulces y amargas, pero obligó siempre. Fue un problema para Chile. Fidel Martínez estuvo errático, ausente e impreciso, sino el resultado era otro. Tendrá la ocasión de revertirlo en Bolivia, porque las lesiones de Felipao y Enner Valencia le aseguran un lugar.

Chile debe estar muy preocupado. Recibió un sonoro cachetazo, se lo vio perdido, quedó con 11 puntos y miles de dudas. Rusia se le pone lejos. Ecuador termina la primera rueda con 16 puntos. Todas las proyecciones indican que con 27 se clasifica al menos quinto. Significa que ha logrado el 59,25% de los puntos que necesita. Está bien. No se puede clasificar al Mundial en una rueda, hay que seguir batallando hasta el final. Y jugando este fútbol el objetivo es muy posible. (O)

Fuente: El Universo