Una línea fronteriza marca la diferencia del auge y la crisis

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Tulcán. Un vendedor que busca clientes camina por donde se ven locales cerrados por la falta de ventas. (Juan Faustos / Expreso)

Los escenarios comerciales en las ciudades fronterizas generan palabras antónimas: auge, si se ve hacia Perú o Colombia; o, declive, con la mirada hacia Ecuador.

Los comerciantes ecuatorianos ven el impulso económico que se da al otro lado de las fronteras. Al compararlo con la realidad económica que viven en Ecuador ven extremos.

Son 300 tiendas nuevas en Ipiales, Colombia, y el cierre de un 40 % de negocios en Carchi, Ecuador, según los empresarios nacionales.

Jaime Bastidas, presidente del Comité Cívico para la reactivación de la economía de Carchi, dijo a Diario EXPRESO que la situación es tan crítica en la provincia ecuatoriana que planifican una marcha pacífica por la dignidad del carchense. En estos días mostrarán los logros del grupo y de todo lo que falta en pro del lugar.

Agregó que el descenso de las ventas lleva tres años, “y cada vez es más grave”. “La caída en el comercio se estima en un 85 %”. Pero, no es el único problema; urge que las autoridades bajen los permisos de las importaciones de papa, “si no se actúa pronto la situación económica de la provincia será más que grave”.

El saco de papa está a siete dólares, cuando producir cuesta unos 11 dólares y esto porque el mercado está inundado del producto extranjero.

Otro sector afectado es el del transporte pesado. “Hace tres años un tráiler hacía ocho viajes a la Costa, al mes, ahora uno, con suerte, y precios regalados”.

Señaló que el Gobierno aumentó el cupo para la canasta transfronteriza, que pueden adquirir los empresarios carchenses con la exoneración de aranceles. Pero, falta financiamiento. Anteriormente los comerciantes utilizaron alrededor de seis millones de dólares, de 54 millones de dólares que era el cupo. “Todo queda en expectativas”, indicó Bastidas.

Destacó que todavía hay desconocimiento por parte de la ciudadanía de cómo pueden ser beneficiados por la canasta fronteriza.

Ni siquiera el cobro de sobretasas a los turistas frenó a los ecuatorianos que crucen a Ipiales a comprar desde el papel higiénico, que por el tipo de cambio es casi tres veces más barato que en Ecuador. Los fines de semana la fila para pasar el puente internacional Rumichaca puede llegar hasta tres horas, por la fila larga de carros, manifestó.

La situación al otro lado del país, en la frontera sur, vive una situación similar. Mientras en Tumbes, Perú, hay una inversión de 33 millones de dólares, para construir un hotel, el primer centro comercial y un centro de convenciones, en Huaquillas la venta de ropa y zapato se reduce más. Se calcula un descenso de las ventas entre un 66 % y un 80 %. Vinicio Quezada, presidente de la Cámara de Comercio de Huaquillas, dijo que son 5.000 comerciantes formales que tenían ingresos de tres millones de dólares hace unos cuatro años, pero ahora con mucho esfuerzo se logran un millón de dólares.

Las dos ciudades fronterizas, del norte y del sur, esperan más apoyo del Gobierno para ver nuevamente florecer sus negocios. Para ellos, el retiro de las sobretasas es el primer paso para remediar la situación.

Fuente: Diario Expreso