Una burbuja en el sector automotriz

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Ensambla
Ensambladora nacional. EXPRESO visitó en febrero del año pasado la planta de Ciauto. (Gabriel Mieles / Expreso)

Lo piden los empresarios del sector automotriz, lo pide la Organización Mundial del Comercio y ahora también la Unión Europea ha sacado a la mesa de juego comercial las restricciones en forma de cupos de importación que Ecuador aplica a los vehículos ya armados y a las piezas (ckd) con las que se componen en el país.

La restricción, que consiste básicamente en determinar qué cantidad de vehículos (ya sea enteros o despiezados) pueden ingresar al país cada año para su venta, ha generado, junto a las protecciones a la industria ensambladora mantenidas por décadas, una “burbuja” de precios. Así la define el ex ministro de Industrias, Eduardo Egas, y con él coincide Pietro Pilo Pais, gerente de la ensambladora Ciauto, la única con planta de montaje fuera de Pichincha, en Ambato.

“El cupo es muy pequeño y creó una especie de burbuja porque hay más demanda de carros que oferta. Las empresas del sector automotriz se quedan sin producto y suben los precios”, explica Pilo Pais, con casi tres años ensamblando y vendiendo en el país.

Este año, dice, las cosas han cambiado porque el mercado ha caído más del 40 % respecto al año pasado. Y eso coincide con una nueva fórmula de asignación de cupos que ya no distribuye el número de vehículos empresa por empresa, sino que fija montos trimestrales. “Ahora el número de cupos es mayor que las unidades que se pueden vender. La oferta ha sobrepasado la demanda”, lamenta.

Pero aún así, los precios de los vehículos en Ecuador siguen siendo de al menos el doble que en el extranjero. “Los cupos hacen que el precio siga alto. Ahora hay empresas, con mayor poder adquisitivo, que agotan el cupo común rápidamente y que incluso traen autos para terceros, aunque no sean de su marca”, prosigue. Y como el que primero llega, desaduaniza su mercancía y consume el cupo, ha resultado que el último tramo se ventiló en el primer día.

“Si no hubiera límites, las empresas podrían planificar los pedidos. Pero con ellos, optan por traer más de lo que necesitan porque hasta el último día del año no se sabrá la cifra de vehículos total que se podrá importar el próximo año”, añade el ensamblador. Y esto finalmente, mantiene inflada la burbuja de precios.

Y eso coincide Manuel Murtinho, director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana Automotriz, que representa tanto a ensambladoras como a importadores de vehículos completos. “Al abrirse los cupos, las concesionarias de vehículos y las ensambladoras podrán disponer de más vehículos para ofertar. Aunque ahora la situación económica no es la mejor. Pero eso también permite traer modelos más económicos de los que ahora se prescinde”, explica Murtinho.

Con semejante caída de ventas, las distribuidoras prefieren importar automóviles de mayor gama y precio porque son los que dan más margen de negocio, según cuenta el representante automotriz.

El Gobierno es consciente del proteccionismo que se ha aplicado al sector ensamblador frente al importador de vehículos. Así como la sobrecarga de arancel que eleva los precios pero que a la vez limita la importación. Aparte de las razones macroeconómicas de balanza de pagos, contaba Santiago León, ministro de Industrias y Productividad, en un conversatorio, esta medida también responde a una política medioambiental. Para no aumentar la contaminación.

Algo paradójico si, como puntualiza Murtinho, las restricciones han impedido a los consumidores renovar sus vehículos (más del 50 % del parque automotriz tiene más de 10 años) hacia otros modelos con motores menos contaminantes, como los que se usan y se renuevan al ritmo de la tecnología, en Estados Unidos o Europa.

Fuente: Diario Expreso